Juego decisivo para los Cavs

Si LeBron James y los Cleveland Cavaliers no dicen otra cosa, las Finales de la NBA 2018 se decidirán en el Juego 3.

Tras ser sacudidos y maltratados en Oakland, los Cavs regresan a casa, a la Quicken Loans Arena, donde suman ocho victorias consecutivas en Playoffs, para intentar meterse de lleno a la pelea por el Trofeo Larry O’Brien ante unos Golden State Warriors con ventaja de 2-0 en la serie.

El Juego 3 en Cleveland es vital en las aspiraciones de unos Cavs que no tienen margen de error, pues equipos que han estado abajo 3-0 en series de Playoffs tienen marca de 0-131 en la historia de la NBA, incluidas 13 Finales, de acuerdo a ESPN Stats & Information.

La luz al final del túnel se enciende para Cleveland con la esperanza de mostrar ese espíritu combativo que llevó a los Cavaliers a recuperarse de un déficit de 2-0 en la actual Postemporada, al eliminar a los Boston Celtics tras perder los dos primeros partidos de las finales del Este.

Sin embargo, reponerse dos veces en una misma Postemporada de un déficit de 0-2 no tiene precedentes, pues Cleveland es el noveno equipo que está en esa posición luego de que los ocho anteriores no pudieron ganar la segunda serie en la que perdieron los primeros dos partidos.

En la historia de las Finales de la NBA, sólo cuatro equipos con déficit de 2-0 en la serie se han recuperado para ganar el título y los últimos en lograrlo fueron, precisamente, los Cavaliers, en 2016 y ante los Warriors.

Los otros tres equipos que lo han logrado son el Miami Heat en 2006 (vs. Dallas Mavericks) tras ganar cuatro partidos consecutivamente; los Portland Trail Blazers en 1977 (vs. Philadelphia 76ers) tras ganar cuatro en fila y los Celtics en 1969 (vs. Los Angeles Lakers).

El común denominador entre el Heat, Blazers y Celtics es que todos ganaron el Juego 3.

Estos no son terrenos desconocidos para los Cavaliers y James, que ya lograron venir de atrás de un déficit de 0-2, ante los Warriors en 2016, para ganar el titulo de la NBA.

La misión parece cercana a lo imposible para unos Cavs que parecen apoyarse demasiado en LeBron James y que han perdido dos partidos en formas que probablemente los tengan emocionalmente maltratados.

Sin embargo, mientras hay vida hay esperanza y los Cavaliers deben recuperar el pulso ante su afición o prácticamente decirle adiós al título de la NBA.

 

Por ESPN.COM

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